Estimadas y estimados lectores de AG Magazine:
Hoy me encontré con la novedad (o no tanto) de que el conservador diario La Nación ha publicado una editorial en la que vuelve a hablar del matrimonio gay.
Las columnas en cuestión decidieron titularlas "Otro intento de matrimonio imposible".
Esta en particular me toca más de cerca que las anteriores, ya que hace alusión al reclamo que junto con mi compañero Oscar hemos llevado adelante, primero en el Registro Civil de Rosario y, mas recientemente, en la Justicia de Santa Fe para que se nos permita contraer matrimonio.
Dejo a consideración de ustedes la calificación de la mencionada opinión (que la pueden leer online en este link). Pero también aprovecho para dejarles aquí debajo mi respuesta, la que opté por enviar como comentario y no como carta de lectores, porque seguramente iría a parar a los cestos de basura del diario.
RESPUESTA A LA EDITORIAL DEL DIARIO LA NACION
DEL JUEVES 6 DE MARZO DE 2008
Al editorialista de La Nación:
Primero quiero hacerle una invitación. Sería interesante que pueda usted ponerse en otro lugar para que pueda experimentar lo mismo que experimentan las personas con las que usted disiente.
Por ejemplo: piense por un momento que usted siendo heterosexual vive en un mundo cuya mayoría es homosexual. ¿Le gustaría que le nieguen el derecho a casarse con una mujer si es que de verdad la ama y quieren de común acuerdo brindarse protección?
Es muy cómodo opinar de naturaleza desde un solo punto de vista (el heterosexual). Debería usted saber que las personas homosexuales también formamos parte de la naturaleza y que también tenemos necesidades porque mas allá de nuestra orientación sexual (y no "elección", como usted afirma de forma errática) somos personas que vivimos, trabajamos, nos educamos y amamos.
Otro caso que no tiene asidero según su postura es la "imposibilidad física y natural" que según usted tenemos las personas homosexuales para formar familia. Con su criterio una pareja donde uno de ellos o ambos sean estériles no debería poder casarse, ¿verdad? Y eso si no nos ponemos a pensar en parejas que no quieren -por propia voluntad- tener hijos. ¿Qué opinión le merecen estos ejemplos?
En lo personal creo que Dalmacio Vélez Sarsfield no embanderó ningún capricho personal. Por el contrario, el Código Civil no ponía restricciones para que las personas homosexuales pudiéramos contraer matrimonio sino hasta la reforma que se hizo con la inclusión del divorcio. Allí sí hubo un capricho y fue el de la Iglesia Católica, siempre tan adelantada para cuidar sus intereses y negar igualdades.
Tampoco, ni mi pareja ni yo, tenemos el "capricho" de casarnos. En todo caso planteamos nuestra necesidad y nuestro derecho negado como ciudadanos. Porque antes que homosexuales somos ciudadanos que cumplimos con todas nuestras obligaciones.
Y si nuestro reclamo tuvo repercusión mediática, ¡bienvenida sea! De ese modo le decimos a muchas otras parejas -que se ven señaladas por el dedo acusador de personas como usted- que no están solas y que no tienen por que soportar el apartismo y la discriminación. Con esa acción le pusimos cara al reclamo, por nosotros y por ellos.
Martín Peretti Scioli

El autor es director de AG Magazine.
Para comunicarte con él escribe a martin@agmagazine.com.ar