Por MARTÍN PERETTI SCIOLI | Doctrina peronista sin justicia social: la ley de unión civil que muchas parejas de gays y lesbianas esperaban en la provincia de Santa Fe fue nuevamente "cajoneada", esta vez por la mayoría justicialista del Senado.

Este último jueves de noviembre, los senadores departamentales de Santa Fe —que son en su mayoría del Partido Justicialista— se perdieron la oportunidad de hacer realidad un proyecto de ley que lleva años deambulando pasillos, mesas de entradas y comisiones: la Ley de Unión Estable de Parejas.
Para quien aun no lo sepa, esta ley —más conocida como Unión Civil— es una norma inclusiva dando la posibilidad de asentar en el Registro Civil (remarco: "Civil") las uniones de hecho de dos personas adultas intelectualmente capaces y en pleno ejercicio de su voluntad, sin importar su sexo, orientación sexual o identidad de género. Esto es: podrían —de haberse aprobado— firmar una unión civil tanto dos personas heterosexuales como dos homosexuales.
Esta iniciativa no es algo nuevo en el mundo. Y si bien no otorga los mismos derechos y obligaciones del matrimonio civil (reitero: "civil") es lo más cerca del respeto a las parejas de la diversidad sexual que podría haber otorgado la provincia de Santa Fe.
Pero la Ley de Unión Estable de Parejas —gestada desde Vox Asociación Civil y que por tercera vez pierde estado parlamentario, aun cuando venía con viento en popa y el sello de "aprobado" desde la Cámara de Diputados, de mayoría socialista— se topó no sólo con la lucha de poder que por estos días se da en el Senado, sino también con la desidia, la ignorancia y la profunda falta de solidaridad social de los representantes departamentales.
La mayoria peronista de la Cámara Alta provincial ha sido la responsable de que no se tratara este proyecto en el recinto, aun cuando hacía meses lo tenían esperando en las comisiones que lo estudiarían. En todo este tiempo se sumaron, además, los amenazantes mails y mensajitos de texto del lobby católico, las presiones directas a los legisladores por parte del arzobispado de Santa Fe y la profunda ignorancia que, al parecer, tienen quienes deben decidir sobre nuestra vida civil (remarco: "civil").
¿Y por qué remarco tanto "civil"? Porque entre ignorantes y fanáticos religiosos, aun circula la tonta fantasía de que —de existir la unión civil en la provincia o el matrimonio para todos a nivel nacional— los gays y las lesbianas que hemos decidido convivir con nuestras parejas vamos a ir a las iglesias del culto católico (vestidos uno de novia blanca con escote y tocado y el otro con traje negro y flor blanca en la solapa) a pedirle al párroco que toque en suerte que nos case ante los ojos de Dios.
Lo que estos ignorantes y fanáticos religiosos no entienden es que una posible unión civil provincial —o llegado el caso, matrimonio a nivel nacional— se realizaría en las oficinas en que se hacen todos los trámites que tienen que ver con la vida civil de las personas, esto es: el Registro Civil.
Señalo esto, porque a la hora de esgrimir negativas para reconocer los derechos que gays, lesbianas y transexuales tenemos por el simple y solo hecho de ser seres humanos, los ignorantes y fanáticos religiosos de siempre se justifican con apreciaciones de La Biblia, los Concilios Vaticanos y las encíclicas papales, como si en vez de ser argentinos fuéramos ciudadanos de algún Estado que se rige por creencias religiosas.
En este punto es donde los senadores peronistas —que hoy ostentan mayoría en el Senado provincial— ignoran que tienen la obligación y el deber de legislar para las ciudadanas y ciudadanos de un Estado laico donde la obsesión católica por no reconocer que existen formas de amor diferentes a la heterosexual —y tan válidas como esas— no debe interferir, ya que se trata de los actos que en lo civil (remarco: "civil") realizan esas ciudadanas y ciudadanos.
Entonces, podrían ustedes contestarme, señores senadores provinciales peronistas ¿de qué justicia social hablan cuando dicen pertenecer al Justicialismo?
Justicialismo, entiendo, es distribuir justicia social entre las y los ciudadanos faltos de ella. Pero al parecer ustedes, que alardean en el mismo nombre de su fuerza política lo que debería ser su escencia y razón de ser, son los que ahora cajonean un proyecto vital para el reconocimiento de nuestras parejas y nuestras familias en la provincia y nos vuelven a dejar al margen de la igualdad privándose de hacer "justicia social" y privándonos de ella.
¿De qué justicia social hablan cuando, teniendo la posibilidad de darnos el reconocimiento legal para que podamos incluir a nuestras parejas en la prepaga o la obra social, deciden mirar para otro lado y dejarnos, como siempre, a la deriva y a nuestra suerte?
¿De qué justicia social hablan cuando podrían haber hecho por ejemplo, que una pareja sea reconocida como tal para solicitar un crédito con el fin de comprar un bien, sea una casa o un auto?
¿De qué justicia social hablan cuando le privan la posibilidad a un concubino o concubina de ingresar a visitar a su compañero o compañera a una sala de cuidados intensivos porque para el hospital esa persona no es un familiar?
¿De qué justicia social hablan cuando nos obligan a mendigarle al Estado por el reconocimiento de nuestra identidad y de nuestras familias —porque aunque a algunos no les guste, somos familias—?
¿De qué justicia social hablan cuando se quedan cruzados de brazos porque "total ahora la Anses reconoce a los viudos gays y las viudas lesbianas" —como me han dicho en reuniones a las que asistí a la Legislatura—? Y en base a esa tonta afirmación también les pregunto: ¿hace falta esperar que uno de los dos fallezca para que el Estado reconozca que allí hubo una pareja?
Ustedes tenían la oportunidad de hacer "justicia social" y nuevamente nos dejaron afuera. Sobre sus conciencias pesará no ya las amenazas de "no ir al cielo" que les hizo la Iglesia Católica sino, peor aún, el saber que podrían haber sido diligentes, imparciales y solidarios con muchos santafesinos y santafesinas que dependemos de lo que ustedes deciden sobre nuestras vidas CIVILES y, en cambio, dejaron pasar el tiempo y miraron para otro lado.

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